Un contouring más natural: el draping

Todos conocemos el contouring, la clásica técnica que le da forma a la cara jugando con las luces y las sombras. Un mentón demasiado ancho, unos pómulos poco carnosos… El contouring puede llegar a conseguir maravillas, ¿verdad?

Por lo general, cuando nos hacemos el contouring lo hacemos con un stick en crema o polvos bronceadores con los que dibujamos y difuminamos las líneas sobre nuestra piel. Pues bien, esta misma técnica, utilizando coloretes y polvos iluminadores, es la conocida como “draping”. La principal ventaja del draping es que, al utilizar maquillaje en polvo en diferentes tonalidades, resulta más natural. Además, jugando con los iluminadores, podemos conseguir un efecto glow.

¿Quieres probarlo?

¡Allá vamos!

Antes de empezar con el juego de sombras, colócate la base como lo harías en tu día a día. Bb cream, base de maquillaje o quizá, ¿un serum hidratante? Lo importante es que te sientas cómoda.

Si bien no es necesario empezar con una base de maquillaje, ésta permite que el polvo se adhiera y permanezca intacto durante más tiempo que si lo aplicásemos directamente sobre la piel.

Una vez completada esta parte, ¡estamos preparadas para contornear!

Necesitarás dos coloretes, siempre de la misma gama, uno más oscuro y otro de un tono más bien claro. Empieza con el oscuro y, con la ayuda de una brocha para polvo, dibuja la forma de una manzana por tu rostro. Es decir, debajo del hueso del pómulo, debajo de la barbilla, mandíbula, en las sienes y en los laterales de la nariz.

A continuación, aplica el tono más claro alrededor de la silueta dibujada. Para añadir luz, aplícalo también en la parte alta de las mejillas y barbilla. El contraste entre ambos tonos marca la silueta deseada para el rostro mientras que le aporta un resultado saludable y luminoso.

Para que el resultado sea lo más natural posible, escoge colores acordes a tu tono de piel.

Hemos hablado de aplicar el polvo en una forma concreta, pero existen diversas maneras de hacerlo. Cada una aporta un resultado diferente a la silueta del rostro.

Por ejemplo, si tu cara es más bien redonda, el objetivo será colocar el polvo de manera que la cara resulte más alargada, ¿verdad? Para esto deberás aplicarlo en líneas diagonales, desde bajo del pómulo, hacia la mandíbula.

Si, por el contrario, tu cara es ovalada, aplica el colorete más oscuro desde la parte alta del pómulo. Evita, en la medida de lo posible, que este pase cerca de los ojos o de la nariz. Puedes aplicarte el tono más claro en el hueso del pómulo, en la frente, la nariz y la barbilla. Lo ideal es que empieces la aplicación del polvo en el pómulo, dirección al crecimiento del pelo.

Es importante recordar que, sea cual sea el resultado buscado, elegir bien la gama de colores y aplicarlo con una brocha adecuada, condicionará en gran medida el resultado.

Y con esto, ya tienes la base para poner en práctica el draping.

Ahora, ¡a practicar!

Esperamos que te haya servido de ayuda y ya sabes, ¡queremos ver cómo te las apañas! Si pones en práctica estos #EtniaTips, súbelo y etiquétanos en redes sociales.